28 julio, 2012

La forma de ser


Seguro que la mayoría de los que se hayan decidido a leer este texto, compartirán conmigo que en algunas ocasiones, personas cercanas, le han recriminado tal o cual actitud en su forma de hacer o de manifestarse en su propia vida.
Desde luego que a mi me ha ocurrido y eso te deja, cuando menos, incómodo. Lo primero que piensa uno es que esa persona no te acepta tal y como eres, incluso le resultaría grato modificarte, anulando en ti aquellas cosas que bajo su criterio son improcedentes.
No ser aceptado con tus virtudes y defectos denota en primer lugar una falta de amor bastante grande y después una falta de respeto considerable, por parte de quien no asume tus criterios y forma de actuar, además lleva consigo una gran prepotencia en esta persona. Si su categoría es la de amigo más o menos cercano..., pues que le den dos duros y a otra cosa..., pero si su condición es la de persona de tu entorno familiar (padres, hermanos, esposa o hijos) lo tienes crudo.

Todos los seres humanos somos diferentes y nada malo hay en ser extrovertido o en ser tímido e introvertido. Otros somos charlatanes por demás, sinceros hasta el inconveniente de decir lo que nos favorece o nos perjudica y otras personas callan y otorgan más de la cuenta. Unos se manifiestan tal y como son, sin dobleces y otros ocultan sus sentimientos hasta hacer creer a los demás que no los tienen.
¿Y unos son mejores o peores? Cada cual es como es y si bien te quieren te aceptarán, sin intentar que modifiques tus actitudes, aunque no las compartan contigo.
Lo dicho, la falta de amor y la falta de respeto es lo que propicia esas actitudes que cuando las percibimos nos hacen daño, ¿Porqué no te respetan si tu has respetado siempre?¿Qué has hecho para no ser querido, cuando tu si que quieres a esas personas? Estas preguntas nos acosan y lo malo es que no encontramos respuestas..., porque dejar de ser como hemos sido durante toda una vida..., ni hablar del peluquín. A estas altura de la película, mal iría si vas a tener que enjuiciarte en función de los caprichosos criterios de los demás, por muy cercanos que sean esos demás.
Todos tenemos conciencia y consciencia y si ambas dos están tranquilas y son correa de trasmisión de nuestras actitudes y sentimientos, a otro perro con ese hueso, ni caso. Lo que no debemos nunca es pagar con la misma moneda, pero si que es muy recomendable aquello de “genio y figura hasta la sepultura” siempre que nadie haya logrado convencernos de que nuestra forma de ser y nuestra personalidad es un asco.
No debemos llevar la falta de egoísmo hasta el punto de no querernos, por lo menos un poquito. El amor propio es bastante conveniente en estos casos, pues …, si no nos queremos nosotros...
Además tan mal no hacemos lo que hacemos y si la inmensa mayoría de los que nos rodean nos aprecian y no ven que estemos actuando de forma errónea ¿A santo de qué hemos de cambiar la forma de manifestarnos ante los demás? Sé tú mismo, como has sido siempre, quiérete y respétate como haces con los demás y haz oídos sordos a esas actitudes recriminatorias que solo van enfocadas en anular tu personalidad. Aquí no vale la cercanía de esas personas que no te aceptan, la familia es la que es y has de aceptarla como te la has ido encontrando, y los amigos los has elegido tú, pero ni unos ni otros tienen ninguna autoridad para dejarte irreconocible ante las personas que te aceptan y te respetan.

Esta si que es una forma de rechazo hacia las personas, más dañina que el propio racismo, que en si mismo encierra una gran dosis de irracionalidad. Cuando eres diana de reproches por lo que haces o dices usando tu propio albedrío, como debe de ser, entras en un mundo de desasosiego y angustia que no te deja vivir..., a no ser que te replantees la relación con esas personas. 
Una persona muy cercana a mí, repetía con frecuencia aquello de “amigo o pariente que no me luce..., mala centella lo esmenuce”, eso vale para todos a los que no les gustas..., y no creáis que estaba muy equivocado.

Blanco y Negro

Cuadro en acrilico sobre tablex (2011)

21 julio, 2012

SENTIMIENTOS



Los seres humanos somos capaces de percibir un cúmulo de sentimientos que, independientemente de hacernos muy felices o muy desgraciados, se convierten con demasiada frecuencia en elementos de análisis para un montón de personas cercanas a nosotros mismos..., psiquiatras o psicólogos de pacotilla.
Es cierto que los sentimientos son patrimonio de los seres humanos y hasta me atrevería a incluir a los animales en este grupo, pero cada cual los percibe de forma diferente, en intensidad y matices, según la capacidad de sensibilidad de cada uno.
 
Si a esto añadimos, que las experiencias que dan lugar a esos sentimientos son vividas de forma distinta entre los que las protagonizan y que muchas veces es totalmente imposible, hacerse una idea exacta de lo que se pueda sentir en muchos casos, me resulta, cuando menos sorprendente, encontrar en nuestra vida a personas que creen tener la panacea o la solución al hundimiento espiritual en el que pueda sumirte una experiencia traumática.
La percepción real de estos sentimientos solo se podrá alcanzar, de una manera aproximada, cuando sufrimos nosotros mismos esas experiencias.
Hay muchas personas que guiados por su buena voluntad intentan ayudarte cuando perciben la desesperación en la que te sumes por la perdida de ese ser querido, puntal imprescindible de tu vida, o por haber quedado tu vida, tal y como la vivías, totalmente destrozada.
Pero eso es prácticamente inútil, pues al desconocer la dimensión del problema, sus palabras y razonamientos de apoyo y ayuda suenan a hueco y no cumplen con el fin deseado.
Por ejemplo... Cuando un sacerdote, persona célibe por razones de su condición, te intentan aconsejar sobre lo que es el matrimonio y cómo encarar sus conflictos, resulta cuando menos sorprendente que se atrevan a hablar de un tema desconocido por completo para ellos, por lo menos en el plano práctico.
Con mucha frecuencia, ocurre a bastantes personas de nuestro entorno, que habiendo sufrido un gran dolor espiritual y por no haber sido ayudados por nadie, cosa harto frecuente, se escudan en una serie de razonamientos o frases, procedentes del Zen, el cristianismo, lo tibetano u otras religiones o filosofías de origen oriental, que al fin y al cabo solo alcanzan la categoría de “milongas” y palabras hilvanadas con mayor o menor fortuna.

Sé tu mismo.
Quiérete mucho.
Aprender a estar sólo..., es ser feliz.
La felicidad está dentro de tí.
Crea tu propio cielo, está en tu interior.
El Karma y la reencarnación son puntales en tu vida.
Ella, o él, te ayuda desde el cielo.
Dios aprieta pero no ahoga.
Se necesita tristeza para conocer la alegría, ruido para apreciar el silencio y ausencia para valorar la presencia...

¡Hala y se quedan tan a gusto!
El Facebook está lleno de cosas así y hasta hay muchos a quienes les valen.

Ciertamente que destrozada la vida que tenías, en estados anímicos depresivos o situaciones que comportan un dolor inaguantable, agarrarse a un clavo ardiendo es de lo más normal, pero volver a encontrar paz y sosiego solo es posible creando una vida nueva, con nuevos objetivos e ilusiones, contando con la ayuda de gente que se vuelque en tí sin esperar nada. Llenando tu vida de proyectos y actividades que canalicen tus energías para que los recuerdos que acompañen tus pensamientos, sean solamente los positivos, dejando al margen de tu vida aquello que en tu pasado fue doloroso o infeliz...
Sin olvidar que para que ello ocurra, lo has de desear, o sea que si has caído, tienes que querer levantarte y eso solo depende de tí.

Para saber lo que se siente al perder un hijo..., lo has de perder.
Para saber lo que es perder a tu amadísimo esposo o esposa..., cuando muera lo sabrás.

Si tus sentimientos y tu dolor se hacen insoportables y tu ánimo ha caído, que tengas suerte y que Dios te ampare, pero líbrate de esas ayudas que en nada te ayudan.

20 julio, 2012

Portada de Sierra Ahíllos 31 (Agosto 2012)



Esta portada y contraportada es un referente a los graffitis que con menor o mayor acierto decoran paredes y tapias en las ciudades de todo el mundo. 

La base son detalles de un Graffiti-Mural-Pop diseñado en 1970 por mi, y que estoy realizando en la actualidad utilizando las herramientas informáticas que en aquellas fechas no existian.

17 mayo, 2012

PANTOCRATOR

Óleo sobre tabla, (1971)
Copia del Cristo de S. Clemente de Tahull

14 mayo, 2012

Virgen de la buena leche

Óleo sobre tabla, copia de un cuadro del Greco (años 70)

26 marzo, 2012

Mediterranea


Conjunto de seis cuadros con entidad propia, que unidos forman esta postal imaginaria con sabor mediterraneo.
Acrilico sobre seis tablas y enmarcadas en aluminio.
Está hecho para cabecera de una cama de 2 metros de ancha.

24 marzo, 2012

Icono del Perpetuo Socorro


Icono sobre tabla en óleo y pan de oro
Sacristía de Santa María la Mayor en Alcaudete (Jaén)

23 marzo, 2012

Gracias...

"A les penes punyalades i darrera gots de vi"

Una sensación pastosa y un sabor amargo en la boca, calor y congestión en la nariz, percepción de ahogo y las lágrimas no tardan en correr por mis mejillas. Así es como muchas veces al día remato el recuerdo de mi Carmen.
Ha pasado un larguísimo año y todo sigue igual o peor. Ya sé que no lo superaré nunca y solo espero poder acostumbrarme poco a poco a esta situación. Durante este tiempo he jugado a comunicarme mentalmente con ella pero no he sido capaz de escribirle ni una linea, entre otras cosas porque las lágrimas no me dejan ver el teclado y porque no es nada probable que ella pudiese leerla. De hecho éste escrito debería estar dirigido a ella y no a hablar de ella, aunque en el fondo está dirigido a mi mismo para reafirmarme en mis convicciones y en mis sentimientos.


¿Porqué tanta tristeza? si a fin de cuentas mi vida ha sido inmensamente feliz.
¿Porqué tantas lágrimas? si he sido dichoso a su lado y siempre he asumido que un día u otro todos hemos de morir inevitablemente.
Ahora he empezado a encontrar las respuestas.
Su grandeza de espíritu, su bondad y el amor que me daba me apabullan cuando me voy percatando de ello.
Sabía que estaba muriendo y todo su empeño estaba en ocultármelo para que yo no sufriese. Y lo logró con la ayuda de los oncólogos que la trataron ¡vaya que si lo logró!
Siempre me he sentido muy orgulloso y feliz paseando de su brazo.
Debo resultar patético subiendo solo a la Fuensanta o paseando por el pueblo, cuando todo el mundo nos ha visto siempre juntos, paseando, en la compra, viajando o en cualquier sitio por donde hayamos aparecido.
Echo de menos su mano posada en mi mejilla en una caricia cálida y llena de ternura que yo siempre acababa besando la palma de su mano.
Echo de menos la luz de sus ojos brillantes y grandes en los que se reflejaba toda su pasión.
Ahora estoy solo sin su presencia, sin su voz, sin su sonrisa y sin su amor.

Esa soledad no me resulta incómoda, es más, mejor solo que mal acompañado. Lo que me acongoja es cuando me pongo en su lugar y asumo su sufrimiento callado, cuando encuentro en el libro que estaba leyendo antes de morir, una carta manuscrita dirigida a nuestro nieto, a sabiendas de que sería la primera y la última que escribiría.
Fue una mujer bellísima, la más guapa que jamás he visto y me entregó los cuarenta y cuatro años mejores de su vida. Me dio dos maravillosos hijos de los que estoy muy orgulloso. Lo mismo se hacía un abrigo que una blusa o un traje de chaqueta, las mejores camisas que he tenido me las hizo ella, y como cocinera era extraordinaria, sobre todo por la ilusión y el cariño con el que preparaba ricos pasteles y sabrosos platos.
Buena conversadora y culta, muy culta, lectora empedernida de todo tipo de literatura. Cinéfila a tope, jamás vio un programa de cotilleo o telenovelas. Cariñosa con todos los que la conocieron y discreta en todo lo que hacía.
Esa era mi Carmen, la que me decía "A les penes punyalades i darrera gots de vi" (hablaba perfectamente catalán), cuya traducción es " a las penas puñaladas y después vasos de vino"..., lo de los vasos de vino, si, pero lo otro no sé como.
En mis mejores sueños, jamás podía imaginar que me diese tanto, me hiciese tan feliz y me quisiese tanto. Ante ésto sólo me queda intentar parecerme a ella y darle las gracias.

Gracias por haberme querido tanto.
Gracias por haber sido la mejor amante.
Gracias por haber sido mi compañera y mi mejor amiga.
Gracias por los dos hijos que me has dado.
Gracias por tus miradas y tus caricias.
Gracias por tu compañía y tu comprensión.
Gracias por tu generosidad y discreción.
Gracias por tu tarta de queso y por tus besos.
Gracias por haber compartido la vida conmigo.
Gracias..., muchas gracias. Nunca te olvidaré

20 marzo, 2012

Portada de la revista Sierra Ahíllos nº 30

Esta semanasantera portada es fruto de un laborioso trabajo, realizado en el ordenador, utilizando más de treinta fotografías de entre varios cientos que cumpliesen con la estética del conjunto y ciertas normas de iluminación para su encaje armonioso.

27 enero, 2012

Torticas de la Mami (Dulces 1)

Ingredientes:
2 huevos
2 vasitos de harina
1 vasito de leche
1 sobre doble de el Tigre (gasificante)
Ralladura de un limón
Aceite de oliva virgen extra.
Azúcar y canela para rebozar.


Elaboración:
Disponer todos los ingredientes en un vaso de batidora y mezclarlo bien.
Calentar el aceite en una sartén con fuego moderado y echarle porciones de la masa con una cuchara grande, friendo por ambos lados, Sacar y escurrir en papel de cocina.
Después rebozar en azúcar y echarle un poco de canela molida.
Se preparan en muy poco tiempo y sale una bandeja llena.
Con chocolate caliente en las tardes invernales o para desayunar resultan ¡HUMM! riquísimas.
Como están más buenas es recién hechas... ¡Alé!

13 diciembre, 2011

Mi Carmen en 1968

Dibujo a mina de plomo sobre papel de libreta cuadriculada (1968)

30 octubre, 2011

El gran danés

Lápiz Conté sobre papel Canson (Abril de 1976)

10 agosto, 2011

Fantasía Calatrava


Mi nieto Mario

Montaje en Photoshop para cartel y portada de Sierra Ahíllos

31 mayo, 2011

La cita del T.A.C.

Una tarde, a finales del pasado mes de septiembre, salíamos mi Carmen y yo, de la consulta de oncología en Hospital de Jaén con una buena inyección de ánimo, sobre todo yo, y mientras subíamos la cuesta hacia la calle Ejercito Español me dijo mi querida esposa con una sonrisa.
- ¿Sabes lo que me apetece?..., pues irnos a un apartamento a la orilla del mar, así nos quitamos de los fríos que vienen..., compramos pescado fresco..., paseamos por la orilla del mar..., igual que hicimos el mes de Junio en Altea..., pero ahora me gustaría que fuésemos a Almería o a la costa de Granada.
- Pues claro que sí, lo que tú quieras, pero ¿no es mejor ir de hotel?
- No, no, apartamento, así hago yo la comi
da y comemos pescado todos los días.
- Pues ya ves..., por mí encantado, ya sabes que es lo que más me gusta...
Y así seguimos caminando hacia la Plaza de las Batallas, donde habíamos dejado aparcado el coche, hablando sobre los distintos destinos que podíamos elegir y proyectando nuestro día a día en la playa, incluso pensando en quedarnos un mes o más.
Pasada una semana, en los primeros días de octubre, me propuso mi Carmen volver a Jaén para hacer algunas compras y al mismo tiempo, pedir cita para el T.A.C., que le habían mandado que se hiciera para la próxima consulta de oncología en febrero de este año.
- …, así nos podremos ir tranquilos y cuando sea la fecha del T.A.C., volvemos a Jaén para hacérmelo...
Me pareció muy bien y lo hicimos de ese modo, diciéndonos la funcionaria que nos atendió que ya recibiríamos una comunicación por escrito con la fecha y la hora.

Pasó el mes de octubre y la carta del S.A.S. no vino, así es que a mediados de noviembre volvimos al mismo mostrador para ver si es que se había perdido la carta o qué.
- No, no se ha perdido, esperen ustedes que ya la recibirán.
Cuando intenté discutir que para dar una cita no hace falta tanta pamplina y que los enfermos no deben estar pendientes del correo en su casa, pues pueden desear viajar o ir a donde quieran, mi Carmen me pidió que no entrase en discusiones que a nada conducían y que al fin y al cabo ya se aproximaba la Navidad, que la pasarían nuestros hijos en Alcaudete, que disfrutaríamos de nuestro pequeño nieto en casa y que luego, después de Reyes, ya nos iríamos a la playa.
El día diez de enero volvimos al Hospital de Jaén, para reclamar la cita del T.A.C., y ocurrió lo mismo que en noviembre – Ya recibirán la carta en su domicilio - Mi indignación solo se vio frenada por el deseo de mi Carmen de no entrar en discusiones estériles, así es que nos volvimos a Alcaudete sin la deseada cita y sin la posibilidad de contratar ninguno de los apartamentos con los que habíamos contactado por internet.


En febrero, quince días antes de la consulta en oncología, volvimos al Hospital de Jaén para que mi Carmen se hiciese el análisis de sangre con los parámetros que le habían indicado y mientras ella esperaba que le hiciesen la extracción, me dirigí una vez más a reclamar la cita del T.A.C.
- Ya se le comunicará por escrito a su casa.
- Ni mucho menos,
- le contesté - esa cita me la llevo yo hoy de aquí ¿Donde está el jefe de este departamento?
- Está en una reunión y no vendrá en toda la mañana así es que...,
- Bueno pues entonces me va a indicar donde está el director del Hospital.

Indignado e impotente ante tanta incompetencia me dirigí a las dependencias donde están ubicados los despachos de dirección.

Tengo que hacer un inciso para significar la amplitud y el lujo de dichos despachos, ¡hasta los pasillos son bastante más anchos que los del resto del Hospital!..., mientras los enfermos se hacinan en pequeñas habitaciones, de tres en tres.

Fui atendido correctamente y una señorita, jefa de no se qué, me acompañó de nuevo a donde dan las citas para el T.A.C., donde la conseguí para el día siguiente por la mañana, incluso le dieron a mi Carmen ese brebaje que tenía que tomarse horas antes y que durante más de cuatro años habíamos tenido que comprar en la farmacia, porque la Seguridad Social no lo receta.
Pues bien, pasados unos días tuvimos que asistir a la consulta de oncología, que nos habían programado en septiembre pasado y..., ¿ a que no sabe el amable lector que es lo que ocurrió?, pues que nos informaron que el T.A.C., no estaba listo, pues hacía pocos días que lo habían hecho, así es que nos rogaron que volviésemos a consulta el día uno de marzo.
El veintiséis de febrero recibimos una carta en la que posponían la cita para el ocho de marzo y ese día, por fin, pudimos tener vía libre para irnos a la playa, después de haber pasado toda la temporada de frío en Alcaudete.
Mi Carmen, que sabía que su tiempo se reducía inexorablemente, cambió su deseo de apartamento por una semana de hotel en Almuñecar y lo más pronto que lo conseguimos fue para el veintidós de marzo, contratado en Viajes del Corte Inglés.

El domingo veinte, o sea dos días antes de irnos, tuvo mi Carmen un episodio muy doloroso que me obligó a llamar a urgencias de Alcaudete. Se presentaron de madrugada y no le suministraron ningún calmante …
- Porque eso puede enmascarar el diagnóstico - le contestaron cuando suplicó algo para soportar el dolor. La llevaron al C.H.A.R.E., de Alcaudete, donde le hicieron una radiografía y un análisis de sangre y, como siempre que hemos ido de urgencias a ese centro, nos dijeron que nos fuésemos al Hospital de Jaén en donde, después de hacerle un nuevo análisis de sangre, le inyectaron el calmante que tanto demandaba. A las dos horas nos dieron el alta y nos dijeron que nos podíamos marchar.
Llegamos el martes veintidós a Almuñecar y el veinticuatro la operaron de una gravísima peritonitis septicémica en el Hospital de Motril, lugar en donde murió el día siete de Abril.

Todo este relato es para denunciar públicamente el daño añadido a la propia enfermedad que descerebrados funcionarios de la sanidad pública pueden causar a los pacientes, que bastante tienen con lo que tienen. Funcionarios sanitarios, burócratas incompetentes que se dictan sus normas de actuación en función de sus intereses personales, despreciando por completo lo que pueda interesarle a los pacientes, sin pararse ni un momento a analizar que su puesto de trabajo existe solo en función de que existe la enfermedad y los enfermos.
Es de justicia sacar de este inmundo saco de arbitrariedad y negligencia al magnífico elenco de profesionales del Departamento de Oncología del Hospital de Jaén y a Arturo, ese maravilloso especialista de digestivo del que mi Carmen decía que era un ángel que nos habíamos encontrado en los pasillos del Hospital de Jaén.

08 mayo, 2011

La última hora de Amor

Son las siete y media de una calurosa tarde del último día del mes de marzo del dos mil once.
En la entrada de la U.C.I. del Hospital de Motril, nos afanamos unas cuantas personas, en colocarnos unos patucos de plástico y una bata de color verde para visitar a nuestros seres queridos que luchan por sobrevivir.
Entro lentamente en la estancia y busco a mi Carmen. En un espacio cercano a una ventana se encuentra la apar
atosa cama en la que yace dormitando levemente y con la respiración agitada.
Hace dos días que le quitaron los tubos del respirador y hoy han sustituido la mascarilla, que le aplastaba la nariz, por un tubito que le aporta oxígeno.
Toco suavemente su mano derecha y me abre los ojos, sus preciosos ojos, brillantes y hermosos.

Intenta decirme algo que me es imposible entender, los tubos del respirador le han debido hacer bastante daño en la garganta y la sonda nasogástrica no ayuda para que pueda hablar.
Consigo entender, a duras penas que me dice - No te vayas -

- No mi amor, no me voy, me quedo contigo todo el rato.

Le digo que no hable, que no se esfuerce, que si me ha de contestar que sí, que cierre los ojos y si me ha de decir que no, que los abra completamente.

- ¿Me quieres, mi vida? - y me cierra con fuerza los ojos.
Acaricio su mano hinchada, paso mis dedos por su mejilla arrebolada por un resto de fiebre y empiezo a hablarle de nuestro nieto, de cuando
lo tuvimos en casa a finales de Febrero, de su carita preciosa y de su sonrisa angelical.
Le digo que pronto se va a poner bien y que volveremos a casa, a nuestra salita en la que pasamos tantas horas juntos, viend
o esos programas de cocina que tanto le gustan.
Buscar
emos en internet esos lugares a los que viajar, llamaremos a los hoteles para concretar si hay habitación para cuando planifiquemos el viaje..., y ella me sonríe, con una risa preciosa y encantada.

- ¿Quieres que el próximo viaje sea al
mar? - y vuelve a cerrar los ojos con fuerza.
- ¿Sabes que he pensado? que nos vamos a ir a Almería, a la orilla de tu mar e iremos al mercado del pescado para que puedas hacer esos guisos tan ricos y por las tardes pasearemos por la orilla, junto a las olas, cogidos de la mano...
Que tienes que estrenar esa falda y esa chaqueta tan bonitas que te has hecho.
Sonríe e intenta hablar - No, no me digas nada, no te fuerces, ¿me entiendes lo que te digo? - y vuelve a cerrar los ojos con fuerza.

Beso su mano y acaricio su pelo desordenado.
Le hablo de nuestros hijos y se le ilumina el rostro. ¡Nuestros hijos!
el mayor tesoro que tenemos.
- Te acuerdas de la playa de las Canteras en Canarias, que Navidad más bonita con nuestros hijos ¿eh? - Vuelve a acentuar su sonrisa y me aprieta la mano. - Si claro, igual de bonita que
la de este año, que hemos estado con ellos en casa, el caso es estar juntos todos..., y con el pequeño Mario..., ¿Sabes qué? cuando te pasen a planta me traigo el ordenador y nos conectamos con ellos para ver al pequeñín...
-¡Que guapa estás!
- Me hace un gesto como diciendo..., si, claro, guapísima - De verdad que estas muy guapa y te quiero muchísimo Carmencica,
que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, que estás preciosa ¡leche! - Acentúa su sonrisa, esa risita preciosa, mientras vuelvo a acariciar sus mejillas.

Le hablo de Finisterre que tanta ilusión le hacía conocerlo, la playa de las Catedrales de Rib
adeo, la langosta que nos zampamos en Santiago, los paseos por la playa de Altea, el cabracho que nos comimos en la playa del Albir y la paella en la Pepica de la Malvarrosa, en Valencia... El rato pasa veloz, como si el tiempo no quisiese que siguiéramos juntos e inexorablemente recibo el anuncio de que he de abandonar el recinto, beso una y otra vez su mano y su frente y lentamente me alejo de su lado sin dejar de mirarla, mientra ella me hace un gesto de despedida con su mano hinchada.

A la salida y después de quitarme la bata verde, miro el reloj y son más de las ocho y media.

Al día siguiente otra peritonitis terrible la llevó de nuevo al quirófano y el día siete de Abril me dejó para siempre, después de haberme dado los cuarenta y cuatro años más felices de mi vida. Mujer maravillosa y preciosa, compañera ideal, buena y culta conversadora, fiel amiga, apasionada amante, madre amantísima y perfecta esposa..., si hubiese sido posible le habría dado la mitad de los días que me quedan por vivir para haberlos pasado con ella, juntos y de la mano, como me decía con gracia "Tú to pa mi y yo pa tí toa"