27 enero, 2012

Torticas de la Mami (Dulces 1)

Ingredientes:
2 huevos
2 vasitos de harina
1 vasito de leche
1 sobre doble de el Tigre (gasificante)
Ralladura de un limón
Aceite de oliva virgen extra.
Azúcar y canela para rebozar.


Elaboración:
Disponer todos los ingredientes en un vaso de batidora y mezclarlo bien.
Calentar el aceite en una sartén con fuego moderado y echarle porciones de la masa con una cuchara grande, friendo por ambos lados, Sacar y escurrir en papel de cocina.
Después rebozar en azúcar y echarle un poco de canela molida.
Se preparan en muy poco tiempo y sale una bandeja llena.
Con chocolate caliente en las tardes invernales o para desayunar resultan ¡HUMM! riquísimas.
Como están más buenas es recién hechas... ¡Alé!

13 diciembre, 2011

Mi Carmen en 1968

Dibujo a mina de plomo sobre papel de libreta cuadriculada (1968)

30 octubre, 2011

El gran danés

Lápiz Conté sobre papel Canson (Abril de 1976)

10 agosto, 2011

Fantasía Calatrava


Mi nieto Mario

Montaje en Photoshop para cartel y portada de Sierra Ahíllos

31 mayo, 2011

La cita del T.A.C.

Una tarde, a finales del pasado mes de septiembre, salíamos mi Carmen y yo, de la consulta de oncología en Hospital de Jaén con una buena inyección de ánimo, sobre todo yo, y mientras subíamos la cuesta hacia la calle Ejercito Español me dijo mi querida esposa con una sonrisa.
- ¿Sabes lo que me apetece?..., pues irnos a un apartamento a la orilla del mar, así nos quitamos de los fríos que vienen..., compramos pescado fresco..., paseamos por la orilla del mar..., igual que hicimos el mes de Junio en Altea..., pero ahora me gustaría que fuésemos a Almería o a la costa de Granada.
- Pues claro que sí, lo que tú quieras, pero ¿no es mejor ir de hotel?
- No, no, apartamento, así hago yo la comi
da y comemos pescado todos los días.
- Pues ya ves..., por mí encantado, ya sabes que es lo que más me gusta...
Y así seguimos caminando hacia la Plaza de las Batallas, donde habíamos dejado aparcado el coche, hablando sobre los distintos destinos que podíamos elegir y proyectando nuestro día a día en la playa, incluso pensando en quedarnos un mes o más.
Pasada una semana, en los primeros días de octubre, me propuso mi Carmen volver a Jaén para hacer algunas compras y al mismo tiempo, pedir cita para el T.A.C., que le habían mandado que se hiciera para la próxima consulta de oncología en febrero de este año.
- …, así nos podremos ir tranquilos y cuando sea la fecha del T.A.C., volvemos a Jaén para hacérmelo...
Me pareció muy bien y lo hicimos de ese modo, diciéndonos la funcionaria que nos atendió que ya recibiríamos una comunicación por escrito con la fecha y la hora.

Pasó el mes de octubre y la carta del S.A.S. no vino, así es que a mediados de noviembre volvimos al mismo mostrador para ver si es que se había perdido la carta o qué.
- No, no se ha perdido, esperen ustedes que ya la recibirán.
Cuando intenté discutir que para dar una cita no hace falta tanta pamplina y que los enfermos no deben estar pendientes del correo en su casa, pues pueden desear viajar o ir a donde quieran, mi Carmen me pidió que no entrase en discusiones que a nada conducían y que al fin y al cabo ya se aproximaba la Navidad, que la pasarían nuestros hijos en Alcaudete, que disfrutaríamos de nuestro pequeño nieto en casa y que luego, después de Reyes, ya nos iríamos a la playa.
El día diez de enero volvimos al Hospital de Jaén, para reclamar la cita del T.A.C., y ocurrió lo mismo que en noviembre – Ya recibirán la carta en su domicilio - Mi indignación solo se vio frenada por el deseo de mi Carmen de no entrar en discusiones estériles, así es que nos volvimos a Alcaudete sin la deseada cita y sin la posibilidad de contratar ninguno de los apartamentos con los que habíamos contactado por internet.


En febrero, quince días antes de la consulta en oncología, volvimos al Hospital de Jaén para que mi Carmen se hiciese el análisis de sangre con los parámetros que le habían indicado y mientras ella esperaba que le hiciesen la extracción, me dirigí una vez más a reclamar la cita del T.A.C.
- Ya se le comunicará por escrito a su casa.
- Ni mucho menos,
- le contesté - esa cita me la llevo yo hoy de aquí ¿Donde está el jefe de este departamento?
- Está en una reunión y no vendrá en toda la mañana así es que...,
- Bueno pues entonces me va a indicar donde está el director del Hospital.

Indignado e impotente ante tanta incompetencia me dirigí a las dependencias donde están ubicados los despachos de dirección.

Tengo que hacer un inciso para significar la amplitud y el lujo de dichos despachos, ¡hasta los pasillos son bastante más anchos que los del resto del Hospital!..., mientras los enfermos se hacinan en pequeñas habitaciones, de tres en tres.

Fui atendido correctamente y una señorita, jefa de no se qué, me acompañó de nuevo a donde dan las citas para el T.A.C., donde la conseguí para el día siguiente por la mañana, incluso le dieron a mi Carmen ese brebaje que tenía que tomarse horas antes y que durante más de cuatro años habíamos tenido que comprar en la farmacia, porque la Seguridad Social no lo receta.
Pues bien, pasados unos días tuvimos que asistir a la consulta de oncología, que nos habían programado en septiembre pasado y..., ¿ a que no sabe el amable lector que es lo que ocurrió?, pues que nos informaron que el T.A.C., no estaba listo, pues hacía pocos días que lo habían hecho, así es que nos rogaron que volviésemos a consulta el día uno de marzo.
El veintiséis de febrero recibimos una carta en la que posponían la cita para el ocho de marzo y ese día, por fin, pudimos tener vía libre para irnos a la playa, después de haber pasado toda la temporada de frío en Alcaudete.
Mi Carmen, que sabía que su tiempo se reducía inexorablemente, cambió su deseo de apartamento por una semana de hotel en Almuñecar y lo más pronto que lo conseguimos fue para el veintidós de marzo, contratado en Viajes del Corte Inglés.

El domingo veinte, o sea dos días antes de irnos, tuvo mi Carmen un episodio muy doloroso que me obligó a llamar a urgencias de Alcaudete. Se presentaron de madrugada y no le suministraron ningún calmante …
- Porque eso puede enmascarar el diagnóstico - le contestaron cuando suplicó algo para soportar el dolor. La llevaron al C.H.A.R.E., de Alcaudete, donde le hicieron una radiografía y un análisis de sangre y, como siempre que hemos ido de urgencias a ese centro, nos dijeron que nos fuésemos al Hospital de Jaén en donde, después de hacerle un nuevo análisis de sangre, le inyectaron el calmante que tanto demandaba. A las dos horas nos dieron el alta y nos dijeron que nos podíamos marchar.
Llegamos el martes veintidós a Almuñecar y el veinticuatro la operaron de una gravísima peritonitis septicémica en el Hospital de Motril, lugar en donde murió el día siete de Abril.

Todo este relato es para denunciar públicamente el daño añadido a la propia enfermedad que descerebrados funcionarios de la sanidad pública pueden causar a los pacientes, que bastante tienen con lo que tienen. Funcionarios sanitarios, burócratas incompetentes que se dictan sus normas de actuación en función de sus intereses personales, despreciando por completo lo que pueda interesarle a los pacientes, sin pararse ni un momento a analizar que su puesto de trabajo existe solo en función de que existe la enfermedad y los enfermos.
Es de justicia sacar de este inmundo saco de arbitrariedad y negligencia al magnífico elenco de profesionales del Departamento de Oncología del Hospital de Jaén y a Arturo, ese maravilloso especialista de digestivo del que mi Carmen decía que era un ángel que nos habíamos encontrado en los pasillos del Hospital de Jaén.

08 mayo, 2011

La última hora de Amor

Son las siete y media de una calurosa tarde del último día del mes de marzo del dos mil once.
En la entrada de la U.C.I. del Hospital de Motril, nos afanamos unas cuantas personas, en colocarnos unos patucos de plástico y una bata de color verde para visitar a nuestros seres queridos que luchan por sobrevivir.
Entro lentamente en la estancia y busco a mi Carmen. En un espacio cercano a una ventana se encuentra la apar
atosa cama en la que yace dormitando levemente y con la respiración agitada.
Hace dos días que le quitaron los tubos del respirador y hoy han sustituido la mascarilla, que le aplastaba la nariz, por un tubito que le aporta oxígeno.
Toco suavemente su mano derecha y me abre los ojos, sus preciosos ojos, brillantes y hermosos.

Intenta decirme algo que me es imposible entender, los tubos del respirador le han debido hacer bastante daño en la garganta y la sonda nasogástrica no ayuda para que pueda hablar.
Consigo entender, a duras penas que me dice - No te vayas -

- No mi amor, no me voy, me quedo contigo todo el rato.

Le digo que no hable, que no se esfuerce, que si me ha de contestar que sí, que cierre los ojos y si me ha de decir que no, que los abra completamente.

- ¿Me quieres, mi vida? - y me cierra con fuerza los ojos.
Acaricio su mano hinchada, paso mis dedos por su mejilla arrebolada por un resto de fiebre y empiezo a hablarle de nuestro nieto, de cuando
lo tuvimos en casa a finales de Febrero, de su carita preciosa y de su sonrisa angelical.
Le digo que pronto se va a poner bien y que volveremos a casa, a nuestra salita en la que pasamos tantas horas juntos, viend
o esos programas de cocina que tanto le gustan.
Buscar
emos en internet esos lugares a los que viajar, llamaremos a los hoteles para concretar si hay habitación para cuando planifiquemos el viaje..., y ella me sonríe, con una risa preciosa y encantada.

- ¿Quieres que el próximo viaje sea al
mar? - y vuelve a cerrar los ojos con fuerza.
- ¿Sabes que he pensado? que nos vamos a ir a Almería, a la orilla de tu mar e iremos al mercado del pescado para que puedas hacer esos guisos tan ricos y por las tardes pasearemos por la orilla, junto a las olas, cogidos de la mano...
Que tienes que estrenar esa falda y esa chaqueta tan bonitas que te has hecho.
Sonríe e intenta hablar - No, no me digas nada, no te fuerces, ¿me entiendes lo que te digo? - y vuelve a cerrar los ojos con fuerza.

Beso su mano y acaricio su pelo desordenado.
Le hablo de nuestros hijos y se le ilumina el rostro. ¡Nuestros hijos!
el mayor tesoro que tenemos.
- Te acuerdas de la playa de las Canteras en Canarias, que Navidad más bonita con nuestros hijos ¿eh? - Vuelve a acentuar su sonrisa y me aprieta la mano. - Si claro, igual de bonita que
la de este año, que hemos estado con ellos en casa, el caso es estar juntos todos..., y con el pequeño Mario..., ¿Sabes qué? cuando te pasen a planta me traigo el ordenador y nos conectamos con ellos para ver al pequeñín...
-¡Que guapa estás!
- Me hace un gesto como diciendo..., si, claro, guapísima - De verdad que estas muy guapa y te quiero muchísimo Carmencica,
que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, que estás preciosa ¡leche! - Acentúa su sonrisa, esa risita preciosa, mientras vuelvo a acariciar sus mejillas.

Le hablo de Finisterre que tanta ilusión le hacía conocerlo, la playa de las Catedrales de Rib
adeo, la langosta que nos zampamos en Santiago, los paseos por la playa de Altea, el cabracho que nos comimos en la playa del Albir y la paella en la Pepica de la Malvarrosa, en Valencia... El rato pasa veloz, como si el tiempo no quisiese que siguiéramos juntos e inexorablemente recibo el anuncio de que he de abandonar el recinto, beso una y otra vez su mano y su frente y lentamente me alejo de su lado sin dejar de mirarla, mientra ella me hace un gesto de despedida con su mano hinchada.

A la salida y después de quitarme la bata verde, miro el reloj y son más de las ocho y media.

Al día siguiente otra peritonitis terrible la llevó de nuevo al quirófano y el día siete de Abril me dejó para siempre, después de haberme dado los cuarenta y cuatro años más felices de mi vida. Mujer maravillosa y preciosa, compañera ideal, buena y culta conversadora, fiel amiga, apasionada amante, madre amantísima y perfecta esposa..., si hubiese sido posible le habría dado la mitad de los días que me quedan por vivir para haberlos pasado con ella, juntos y de la mano, como me decía con gracia "Tú to pa mi y yo pa tí toa"

15 abril, 2011

CARMEN MALENO ARCOS, MI QUERIDA ESPOSA


El día 7 de abril, hace una semana, mi Carmen me dejó para siempre, junto al mar, en Motril, cerca del Mediterraneo que fue su cuna.

Una gran angustia me atenaza el pecho y la amargura se ha apoderado de mi garganta. Si el resto de las semanas que he de virvir, van a seguir siendo así, me va a ser muy dificil la existencia.

Agradezco a todos las muestras de condolencia.

Quienes tuvísteis la suerte de conocerla y tratarla sabéis que era un ángel.

Perdonad que no aparezca mucho por aquí...,


Un abrazo Eduardo

06 marzo, 2011

20 enero, 2011

Ojalá fuese cierto, Forges, que razón no te falta

A ver si se arrepienten también los creadores de:

Medio rural y marino,
Crecimiento sostenible,
Solución habitacional,
Todos/as, todos y todas,
La ciudadanía,
Compañer@s,
Conspiración judeo-masónica
Sin acritud,
Tolerancia cero,
Desdramatizar el tema,
Gobérnabilidaz,
Por consiguiente,
Crecimiento negativo,
El reto de la modernidad,
Reserva espiritual de occidente,
Estado Español,
Decisión autonómica,
Madriz,

Sólidaridaz,
La lengua del estado,
Tregua trampa,
La Cónstitucion.
Sin paliativos ni ambages,
Proceso alimentario,
En base a estos argumentos,
De interés general,
Talante,
Telebasura,
La pérfida Albión,
Deuda histórica,
De alguna manera,
..., y otras

Ya que luego vienen los imitadores que las repiten sin cesar y sin pudor.

06 enero, 2011

Para no ser pobre...,

Siempre que llega el 22 de Diciembre por la mañana, y pongo la radio o la tele para enterarme del sorteo de lotería en directo, me acuerdo de María Arcos.
Me acuerdo de ella constantemente, pero en estas ocasiones me viene a la memoria una escena que ocurrió, hace casi veinte años, en la cocina de mi casa de Jaén.
- Ojalá que nos toque la lotería.
- Y para qué quieres que te toque, Mami.
- Para no ser pobre.
No dijo para tener mucho dinero, ni para ser rica, dijo "para no ser pobre". Ella no sabía si sería bueno o no ser rico, lo que sabia perfectamente es lo que significa ser pobre..., y eso, quería dejar de serlo.
A ella, a María Arcos le debo muchas cosas y una de ellas es que supo inculcar a mis hijos ese concepto, entre otros muchos.
Una vez me dijo uno de mis hijos, cuando tenía aproximadamente nueve años - Pero.. papá ¿como vamos a ser pobres si tenemos dos teles?
Y le tuve que explicar que no éramos indigentes, pero pobres..., absolutamente.
María Arcos era la Mami, o sea mi suegra, y algún día tendré que escribir, largo y tendido, sobre esta persona extraordinaria.

16 diciembre, 2010

ANDALUZ, (tal como lo recibo lo envío)

ANDALUCES

Estoy harto. Tan harto que ya no sé si decirlo, escribirlo, gritarlo, o ponerlo con hache intercalada.
Harto de que a los andaluces se nos etiquete de vagos, sin criterio, apesebrados, subsidiados o incultos.
Harto de que se nos asocie únicamente con el flamenco, la juerga, los toros y el vino.
Harto de Loperas y musho-beti, de cuentachistes, de famosillos de tercera división, de Malayas y Faletes.
Harto de ver en las series de televisión los papeles de criada analfabeta o tontito con acento andaluz (¿y ningún presentador de informativo con nuestro acento?).
Harto de ver programas de zapping con el patético programa de Juan y Medio en CanalSur mofándose de nuestros ancianos en busca de pareja, dando la imagen de personajes grotescos.
Harto de nuestra imagen de sociedad subsidiada, cateta y sin criterio. Cansado de que se menosprecie nuestro acento.
Harto de ver andaluces que únicamente triunfan en el programa de Patricia, Gran Hermano y similares.
Harto de Jesulín, de Po`zí, de Pantojas y Jurados. Harto del Risitas y el Peíto, de Romerías del Rocío y Feria de Abril.
Harto de la duquesa de Alba (a la que hicieron hija predilecta de esta tierra, tócate los pirindolos) de su hija, de sus hijos, de su yerno y sus trajes de flamenca.
Harto de toreros que se lían con fulanas, del botijo y la pandereta.
Harto, cansado, hastiado, aburrido me tienen.
Ojalá alguna vez los medios se acuerden de los millones de andaluces que se levantan cada mañana para levantar esto, o de nuestros padres y abuelos que emigraron hace décadas a Suiza, Cataluña y País Vasco para trabajar donde nadie quería.
Ojalá quien habla de nuestra incultura se acuerde de Séneca, Maimónides, Averroes, Góngora, Bécquer, Alexandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Falla, Zambrano, Picasso, Velázquez, Murillo, Alberti, Carlos Cano, Gala, Luis Rojas Marcos, García Montero, Sabina…
Ojalá se acuerden de que hablamos con acento andaluz abogados, marineros, médicos, albañiles, arquitectos, camareros, taxistas, prostitutas, jueces, enfermeras, empresarios, policías, obreros, agricultores, se acuerden de millones de personas que se parten los cuernos cada día desde Palos hasta el Cabo de Gata, millones de andaluces que siguen haciendo Andalucía más allá de Despeñaperros…
Ojalá este post lo leyera mucha, mucha gente. Ojalá diera la vuelta al mundo, aunque me temo que se quedará perdido en el inmenso océano de internet.
También podría suceder que este post se expandiera por la red, que los andaluces lo enlazaran a través de facebook, tuenti o twitter, que se difundiera por email y llegara todos los rincones del mundo, eso ya lo dejo en tus manos.

10 noviembre, 2010

El recuerdo de nuestro paladar

Cuando el Otoño se presenta en estas tierras andaluzas, el ambiente se llena de aromas de dulces de Navidad. De Alcaudete a Antequera, de Arjona a Rute y de Montoro a Estepa, muchas mujeres y hombres se afanan en las fábricas de dulces para que estén disponibles en el mercado estos suculentos pastelillos que son imprescindibles en las mesas navideñas.
Los grandes supermercados y los establecimientos especializados, ofrecen una gran variedad de dulces navideños, procedentes de todas estas localidades, amen de turrones y otras variedades que se fabrican en distintas regiones españolas. Sin embargo, todos los fines de semana se produce un trasiego de vehículos, a modo de peregrinaje por todas estas localidades a la búsqueda de mantecados, alfajores, roscos, polvorones y otras exquisiteces, amén del propio disfrute que supone la visita a estas poblaciones.
Estos viajes tienen una componente lúdica, de excursión y paseo por las calles de estos pueblos a los que, a veces, nos unen vínculos familiares, pero en el fondo a lo que se va es a comprar mantecados. Se buscan aquellos productos difíciles de encontrar en el mercado del que nos surtimos habitualmente y esos pastelitos que han quedado en el recuerdo de nuestro paladar a lo largo de nuestra vida.
Lo que el viajero busca es la frescura del producto y se equivoca el empresario que aprovecha estas visitas de golosos compradores para endosarles los mantecados caducados de campañas anteriores, ya que el saborcillo a rancio hará que, antes o después, no vuelva a visitar esa empresa. Otra cosa que no agrada al visitante de las fábricas de dulces de Navidad, es que se le cobre en la fábrica, más caro o a igual precio que si comprase estos productos en un supermercado, así es que en este aspecto, el empresario que actúa de esa forma, verá como se va reduciendo poco a poco el número de compradores. Lo que si agradece este goloso turista es que se le permita visitar el interior de la fabrica y se le enseñe el proceso de fabricación, que se le muestre un pequeño museo de estos productos o alguna curiosidad gastronómica como puede ser monumentos o belenes de chocolate o la representación en dulce de personajes conocidos y de actualidad, que tiempo habrá de visitar su tienda para comprar.
Entre la variopinta clientela hay quien busca las novedades o innovaciones que se hacen con especialidades que no son tradicionales, pero que pueden resultar interesantes por los componentes que se utilizan, pero lo que más abunda son los que rebuscan en su recuerdo e intentan encontrar la calidad y los sabores de antaño..., o sea el recuerdo de su paladar.
Así nos encontramos con empresas que cuidan más el marketing que el respeto a la tradición o a la calidad de las materias primas. Estas materias primas, la almendra, la harina, la manteca, el aceite virgen, los huevos, el azúcar..., valen lo que valen y el precio final se verá afectado por ello, pero si los huevos son ese producto artificial que se vende industrialmente en garrafas de plástico, la almendra se aligera con otros frutos secos más baratos, el azúcar se sustituye por edulcorantes y se abusa de productos químicos como conservantes, espesantes o colorantes, el resultado será más barato, pero no será el que desearía el cliente, que rechazará el producto, por mucho dinero que ahorre.

Se da la paradoja de que año a año, vemos como va bajando la calidad de algún determinado tipo de mantecado, polvorón o alfajor, va perdiendo el sabor que tenemos en el recuerdo de nuestro paladar o nos sorprenden con novedades o experimentos no deseados, y de cuando en cuando nos encontramos con nuevas cajas de presentación esmerada y de estética antigua en donde se nos ofrece a un precio superior al habitual, productos como los de antaño, como los que esta empresa hacía hace veinte o treinta años. Esto no es de recibo y viene a demostrar que se vuelve a fabricar lo que nunca se debía haber abandonado en aras de una mayor ganancia económica.
Hoy en día todos emplean y abusan del chocolate sin que realmente dominen, la mayoría, la fabricación de este producto, empeorando, a mi parecer, el dulce tradicional que tan bien hacían. Se usan y abusan los productos químicos saborizantes que recuerdan vagamente algún sabor y se nominan dulces de tal o cual materia prima cuando no tienen ni rastro de la misma.
Menos mal que, en nuestros pueblos, todavía existen empresas respetuosas de la tradición y de la calidad que, más o menos, sigue poniendo a nuestro alcance los dulces navideños que todos deseamos comprar.

Sin recomendar a ninguno, que eso es cosa de ir probando y elegir uno mismo, presento a continuación y por orden alfabético, algunas empresas que se dedican mayoritariamente al dulce de Navidad.
En Alcaudete, Doña Jimena y Productos Mata. En Antequera, La Antequerana, La Flor de Antequera y Mantecados La Perla. En Arjona, Productos Campos. En Estepa La Colchona, La despensa de Palacio, La Estepeña, El Mesias, La Muralla, El Patriarca, San Enrique, y La Vicaría entre otros muchos. En Montoro, Mazapanes La Logroñesa y En Rute, La Flor de Rute y Galleros Artesanos.
Buen provecho golosos.

07 octubre, 2010

¿Te gusta... conducir?

Érase que se era, un señor que tenía un BMW.
Me dirán ustedes, ¡vaya novedad!
Pues sí, si tenemos en cuenta que dicho señor se llama Eutiquio, nombre raro donde los haya, que es madrileño, y que además cumple a rajatabla las normas de límites de velocidad que en las carreteras de Europa existen.
No me irán a decir que esto último no es también bastante raro.

Eutiquio es capaz de ir, conduciendo su BMW, durante un buen trecho de carretera, detrás de un Mercedes dominguero sin ceder a la tentación de adelantarlo. Si al final decide hacerlo, espera a tener visibilidad de sobra y cuando no existe el más mínimo peligro, es el momento que elige para hacerlo, dejando siempre el espacio suficiente para no agobiar al coche adelantado.
Es más, estoy casi seguro de que es uno de los pocos propietarios de BMW que cuando ver el anuncio televisivo de esta marca y escucha la frasecita..., ¿Te gusta conducir?, solo escucha eso y no lo interpreta como..., ¿Te gusta avasallar?
Si, si, Eutiquio, aunque circula con un BMW, es un impertérrito cumplidor de las normas de conducción y jamás se ha picado con nadie, ni ha puesto su coche a ciento treinta. Cuando va en caravana es frecuentemente adelantado por otros coches, pues como deja espacio de seguridad con el coche que lleva delante, los que vienen detrás de él aprovechan esa circunstancia para adelantarlo, siempre de forma peligrosa y avasalladora, por lo que si dura mucho la cola de coches, Eutiquio acaba al final de la misma, por esa manía que tiene de no ir besándole el culo al coche que lleva delante.

Cuando Eutiquio sale a la carretera, su objetivo primordial, no es adelantar a todo quisque, sino que se adecua a lo que el tráfico le ofrece y respeta a ultranza a los demás vehículos y las normas establecidas. Jamás ha pisado una linea continua, y no por no romperla, sino porque está prohibido.
Eutiquio no toca el claxon cuando se topa con un coche lento, se coloca detrás y espera el momento oportuno para adelantar. Y si no toca el claxon, mucho menos le hace ráfagas con la luz larga al coche que lleva delante. Eutiquio sabe que su derecho a circular es el mismo que el de los demás coches y que tener un BMW no es patente para tener ningún privilegio respecto a los otros vehículos.
No me negareis que Eutiquio es raro, raro como su propio nombre, raro por ser, además, un conductor madrileño, y raro por actuar como actúa siendo propietario de un BMW, que es signo de pertenecer a una casta de conductores especial, muy parecida a la de propietarios de una determinada gama de Seat León, o a los propietarios de unos pequeños Audi o los Volkswagen Golf.

Efectivamente Eutiquio es muy raro y gasta poca gasolina, jamás acelera el coche inútilmente, respeta los límites de velocidad y se alegra mucho cuando a la entrada de Madrid, ve parado, en un semáforo a su lado, a otro BMW que le adelantó a toda leche en Despeñaperros, sin visibilidad y con la continua, para, después de ir temerariamente todo el trayecto, ser alcanzado a la entrada de Madrid. Pero no se alegra por el mero hecho de haberlo alcanzado, sino por ver que no se la había pegado en el camino.
Eutiquio sabe que lo importante es llegar y que si llega un cuarto de hora antes..., ¿para qué? ¿para sentarse en una silla y fumarse un cigarro? o es que corría tanto que ¿iba a apagar un fuego?
Me cae bien Eutiquio, aunque sea un tipo tan raro y conduzca un BMW. Si alguna vez se percata de que un BMW va detrás suyo por la autovía y no le adelanta mientras va a ciento veinte..., seguro que es mi amigo Eutiquio.
Y yo me pregunto, ¿existirán más conductores de BMW como Eutiquio?, estoy seguro de que si, lo que ocurre es que yo no los conozco ni me he cruzado nunca con ellos por la carretera.

17 agosto, 2010

Semana Santa en Roquetas de Mar.

Lo que no viene en las Guías

Eran las diez de la mañana del Domingo de Ramos cuando salimos de Alcaudete rumbo a Almería.
Un nuevo socavón en la A-92 (..., y ya van...,) nos hace recuperar la antigua ruta a Guadix, pasando por Alcalá la Real e Iznalloz. La idea es parar en los tenderetes de cerámica, que hay a pie de autovía y a la altura de Purullena.

Cierto que es divertido parar en estos sitios, máxime cuando hay algún bareto en el que tomar un resopón, pero en modo alguno se va a encontrar en estos puestos de suvenirs y cerámicas ganga alguna. Se da la paradoja de que compramos un puchero de barro para usar en la vitrocerámica, que unas semanas después, encontramos, mucho más barato, en la Ferretería la Herradura de Alcaudete.


Una vez en la autovía que nos llevaba a Almería, pudimos apreciar la cantidad de nieve que brillaba en las cumbres de la Sierra, presagiando los días de frío que aún quedaban. Hacía tiempo que deseábamos realizar este viaje, pasando por la capital, con la finalidad de comer de tapas en alguno de los muchos sitios que en Almería hay, y no nos complicamos demasiado, nos dirigimos al aparcamiento de reciente construcción y que tiene salidas a la Puerta Purchena. Muy cerquita de allí está la Plaza de las Flores, copada por los hoteles Torreluz, y en la taberna de uno de ellos nos pusimos de grana y oro.
Volveremos durante la semana a pasear por las calles de esta bella ciudad, nos acercaremos a la rambla, que era eso, una rambla y ahora es un magnífico paseo que acaba en el mar. El Instituto donde hice el bachiller, la Plaza de San Sebastián, la calle Murcia y la calle Granada, la calle de las Tiendas, que ha conocido épocas mejores, la catedral, la alcazaba y la calle Real que acaba en el parque y el puerto, sin olvidarnos de hacer una visita a la Virgen del Mar y sus calles aledañas, con esa peculiar arquitectura que poco a poco va desapareciendo para mi disgusto.

Nuestro destino era el Hotel Hesperia Sabinal de Roquetas, hotel que ha tenido tiempos mejores, pero que aún da lo suyo, una esmerada gestión lo mantiene a tope casi todo el año, con lo que ello lleva consigo, así es que no nos vamos a quejar. Tenemos proyectado recorrer toda la zona en los siete días que vamos a estar alojados en este lugar y eso empieza en el mismo momento de nuestra llegada, así es que esa primera tarde la dedicamos a recorrer el paseo marítimo y la zona de las Urbanizaciones, como ellos la denominan.

Yo he vivido en Almería entre 1955 y 1965, allí hice todo el bachillerato, y jamás he dejado de ir por allí, pues mi esposa es almeriense, así es que conozco la zona. Recuerdo un viaje en autostop que realicé, con quince años, desde Granada a Almería por la costa y puedo asegurar que desde Balanegra a Almería, pasando por el Cañarete, el paisaje era casi lunar, mejor aún, como el de algunas películas del western, en las que, en un desierto plano con montañas al fondo, se circulaba por una larga, estrecha y bacheada carretera, atravesada a veces por esas grandes madejas de matojos y raíces secas que el viento transporta. bajo un cielo abrasador y donde no se presagiaba otro ser vivo que algún que otro lagarto. A lo lejos un pequeño poblado donde se agrupaban, una gasolinera, la pequeña Casa Cuartel de la Guardia Civil, un destartalado hotel de carretera y unos cuantos cortijillos. Aún no era el tiempo de los invernaderos y los agricultores llamaban "los zecanos" a su tierra de labor. Estoy hablando del Ejido de Dalias de los años sesenta, nada que ver con el Ejido actual, que a pesar de la crisis económica, es un emporio de riqueza y donde hay más bancos y cajas de ahorros por kilómetro cuadrado de toda Andalucía. reflexiono sobre esta circunstancia y no deja de asombrarme que hace cincuenta años era la zona más pobre y deprimida de toda Andalucía y ahora es el no va más en agricultura de invernadero y en zonas turísticas, dejando muy atrás a otras partes de Andalucía que por los años sesenta se consideraban ricas, como la provincia de Jaén sin ir más lejos.

El Ejido era eso un ejido de Dalías y Dalías es hoy casi lo mismo que era hace cincuenta años, así es que, paradojas de la vida, se podría decir que Dalías es un anejo o barrio del Ejido.

La plaza del Ayuntamiento, el Mercado Municipal, sus largas y bulliciosas avenidas son impresionantes, llenas de comercios y servicios no dejan hacerse a la idea de que hace cincuenta años era todo un erial reseco y solitario.

La costa del Ejido es Almerimar y recuerdo que por aquel entonces no había casi nada, sobre todo si lo comparamos con la magnífica ciudad de vacaciones en la que se ha convertido. Tiene uno de los más bellos puertos deportivos que he visto y es una gozada pasear por sus muelles al lado de los amarres de los yates.

Hoy en día es imposible circular por aquella larga y solitaria carretera de los años sesenta, toda la zona es una inmensa ciudad y donde no hay edificios hay plástico, es decir invernaderos, en los que se cultivan los productos de huerta que surte los mercados europeos y españoles. Recuerdo que en esa carreterilla de aquellas épocas había, antes de subir al Cañarete, un rótulo que indicaba que, a la derecha se iba a Roquetas de Mar, sin que se viese ni a lo lejos la población. Hoy en ese lugar hay una plaza rotonda, rodeada de grandes edificios, que nos indica que por una impresionante avenida se va en dirección al centro de la ciudad y a la costa.

Roquetas es impresionante, desde sus cuidadas avenidas a los grandes hoteles, sus centros comerciales, el auditorium, la plaza de toros, el palacio de congresos y su puerto son dignos de visitarse, y lo hacemos varias veces durante la semana que estamos en la zona. En su mercado encontramos "présules" que así llaman a los guisantes recién cogidos y sin desgranar. Manjar exquisito para comer en crudo, al ajillo, en tortilla o de cualquier manera. Nada que ver con esas pelotillas verdes que venden congeladas en los supermercados.
El agua de Almería de los años sesenta era potable pero salobre y endiabladamente mala, así es que, aunque la bebíamos, no le servía a mi madre para hacer las legumbres, y por ese motivo compraba agua, que en unos carros de madera se transportaba a la capital desde los pueblos de Enix, Félix y de un manantial llamado “Fuente de los Álamos” situado en el término municipal de Gádor, el agua de Araoz. Este recuerdo me anima a recorrer estas localidades y probar sus aguas así es que una mañana paseamos por estos pequeños pueblos que todavía guardan el encanto de otras épocas.

Dejo para el final Aguadulce, un recoleto puerto y una población costera, con un agradable paseo marítimo desde el que se ve Roquetas de Mar. Allí, en Aguadulce estuve de campamentos cuando era un tierno infante de once añitos. Ni que decir tiene que no existía nada de todo lo que hay hoy.
De regreso a Alcaudete pasamos por el mercado de los Ángeles de Almería y nos llevamos un ranchillo de pescado fresco que alegró nuestra cocina y nuestro paladar los dos días siguientes.

16 agosto, 2010

12 agosto, 2010

Icono de San Nicolás

Tabla con óleo, témpera, pan de oro y abalorios (2000)

06 agosto, 2010

La Cruz de Caravaca

2 de Mayo, es domingo y casi ha anochecido.

En la terraza de un bar del puerto de Adra, dos parejas charlan animadamente ante unas cervezas y unas tapas de pulpo seco a la plancha.

Son, José y la Yoli con Indalecio y Marimar. Indalecio es hermano de Yoli y naturales de Adra. Marimar es del Ejido, en el poniente almeriense y está casada con Indalecio. José es de Alcaudete, en la provincia de Jaén, y comparte su vida con la Yoli que espera para Septiembre su primer hijo.
Indalecio y José se conocieron haciendo la mili en Viator, se hicieron buenos amigos y en varias ocasiones pasaron juntos algunos permisos militares en Adra. Allí conoció José a la Yoli, se hicieron novios y acabaron casándose para vivir en un discreto y moderno piso cerca del puerto de Adra.
José se gana la vida con un invernadero que tiene cerca de la autovía que te lleva a Almería e Indalecio es profesor de literatura en el instituto de secundaria Abdera.
Marimar se agacha y recoge del suelo una pequeña Cruz de Caravaca que había llamado su atención por su reflejo plateado.
- ¿Que es eso nena?
- Creo que es una Cruz de Caravaca.
A José le llama la atención y se la pide a Marimar. la limpia minuciosamente contemplando su brillo y dice:
- Por mi tierra usan esta cruz para evitar el mal de ojo en los niños..., psst..., supersticiones.
- ¡Vaya!, y aquí también ¿que te crees?-
le contesta Indalecio.
- Es una cruz muy rara ¿no os parece?- pregunta José.
- No tan rara - contesta Indalecio - Es una cruz de las que llaman patriarcales, que tienen un pie y dos travesaños paralelos y desiguales, en Caravaca se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, de casi veinte centímetros de alto con la apariencia de un gran pectoral. Si queréis os cuento su leyenda.
José asintió con interés, así es que Indalecio tomó de nuevo la palabra.
- La Vera Cruz, que así es llamada, apareció en el castillo de Caravaca el 3 de mayo de 1232..., o sea..., mañana es su cumpleaños..., y allí se venera desde hace ocho siglos. en aquella época reinaba Fernando III el Santo en Castilla y Jaime I en Aragón. En Murcia al contrario había por entonces un reino de taifas, así es que en ese tiempo Caravaca estaba dominado por los moros.
Se cuenta que entre los años de 1230 y 1231, se hallaba el rey almohade de Valencia y Murcia, en sus posesiones de Caravaca. Interesándose por los oficios que ejercían un grupo de cristianos que habían hecho prisioneros recientemente, para así dedicarlos a los menesteres más adecuados a sus conocimientos. Mandó que fuesen interrogados en su presencia sobre las habilidades de cada cual.
Dicen que se hallaba entre los cautivos un sacerdote llamado Ginés, quien, había venido desde Cuenca a las tierras dominadas por los moros con la finalidad de ejercer apostolado. al ser interrogado contestó que su oficio era el de decir la misa, y el rey moro quiso saber en que consistía tal trabajo. Se mandaron traer los ornamentos necesarios y el 3 de mayo de 1232, en una de las salas del castillo, el sacerdote comenzó la misa. Pero, a poco de comenzar, se tuvo que parar pues le faltaba en el altar algo imprescindible: un crucifijo. En ese instante, por una ventana del recinto, dos ángeles descendieron del cielo y colocaron la cruz de doble brazo que portaban sobre el altar. El cura pudo seguir con la liturgia y celebró la eucaristía. Ante hechos tan maravillosos, el rey almohade se convirtió al cristianismo, junto con todo su séquito.

Dicen que pasados unos años se supo que la cruz que dejaron los ángeles en Caravaca era la Vera Cruz que había estado en el pectoral del primer patriarca de Jerusalén, el obispo Roberto, hecho con trozos de la madera de la Cruz donde se sacrificó a Jesucristo.
Durante el resto de la velada, toda la conversación giró alrededor del mismo tema, hasta que cerca de la madrugada decidieron retirarse a descansar.

3 de mayo, lunes a las ocho de la mañana.

Yoli despide en la puerta del piso a José, que se va a pasar por Puente del Río a recoger unos fertilizantes en lo de Hortocampo, antes de ir al invernadero. José ha pasado una noche de pesadillas, sabe que bebió más cervezas de la cuenta y las Cruces de Caravaca se mezclaron con guerreros templarios y caudillos moros que luchan desaforadamente en su vertiginoso sueño. Estos temas siempre le gustaron y le encanta escuchar a su cuñado cuando le relata historias y leyendas en las que está bien puesto.
Arranca con dificultad el viejo Land Rover y se dirige hacia la antigua carretera de Almería. A José le encanta pasar por este tramo de carretera lleno de árboles centenarios, con sus troncos encalados para que los conductores lo vean bien, son imponentes, dan buena sombra y una sensación de frescura muy agradable.


De repente José siente una especie de mareo, percibe unos fogonazos de luz y los gigantescos árboles parecen reflejados en un estanque de agua que hace ondas. Frena suavemente pero no llega a parar del todo pues su visión vuelve a la normalidad. Se restriega los ojos y recupera la calma..., hasta que después de unos pocos kilómetros se para en el arcén. Hace ya un rato que quedaron atrás los grandes árboles, no reconoce su entorno y lo que más le mosquea es el letrero que indica un desvío hacia Lorca y Águilas..., todo seguido indica que por la carretera que circula se va a Caravaca y a Murcia.

Se desvía a la gasolinera de Repsol que tiene al lado y revisa, incrédulo, la guía Campsa que lleva en la guantera..., efectivamente se encuentra en el cruce de la C-330 con la C-3211, la que va a Lorca.
- Esto es de locos - musita - ¿Como he podido llegar aquí?
Sale del coche y pregunta en la gasolinera. No hay duda. Viajaba por la N-340 al lado de Adra y sin saber como ha aparecido en otra carretera llena del mismo tipo de árboles centenarios, encalados en sus troncos y a unos diez kilómetros de Caravaca. Mira el reloj..., y son las las ocho y veinte de la mañana.

4 de Mayo martes, nueve de la mañana.

Todo el día anterior lo ha pasado en Caravaca, ha visitado el castillo y la basílica de la Cruz, ha deambulado por la ciudad en fiestas, le han contado la historia de los Caballos del Vino y ha podido verlos. se ha extasiado contemplando el desfile de los Moros y Cristianos y después de haber dormido, malamente, en el Land Rover, José, parte hacia Lorca para coger la autovía que le lleve a casa. Hace un rato que pasó por el tramo de los grandes árboles..., pero no pasó nada. En Barranda dio la vuelta y ahora, resignado, se dirige de regreso a Adra.
- Donde te has metido - Bramaba la Yoli al otro lado del móvil - Me tienes que explicar muchas cosas ¿sabes?
- Si..., si..., no te lo vas a creer..., pero bueno, si te crees lo que dijo tu hermano sobre los ángeles que trajeron la Cruz de Caravaca entrando por la ventana del castillo, no se porqué no me vas a creer a mi...