Icono del Escudo de Andalucía (2006)

Cuentos, pequeños relatos, dibujos y pinturas.
Abrió los ojos de golpe y la luz que se colaba por una rendija de la ventana le permitió percibir los objetos de la alcoba. Algún ruido la debía haber despertado, aunque en este momento no se oía nada. Giró la cabeza y miró la hora en el despertador de números luminosos..., "las tres y catorce".
Levantó con suavidad las sábanas y se sentó en la cama, así estuvo un ratito hasta que lo volvió a oír, pero ahora le pareció que era en el pasillo. Se puso de pie y lentamente salió de la alcoba en la oscuridad. Del comedor le pareció percibir un resplandor suave y fosforescente. Otra vez oyó el ruidito "rrisss, rrasss..., rrisss, rrasss..." Anduvo con lentitud en la oscuridad y empujó suavemente la puerta. Dentro del comedor, a oscuras y junto a la cómoda vio la figura de una muchacha, que desprendía una luz suave y verdosa de su propio cuerpo y la miraba con ojos casi blancos, mientras rascaba la pared. Sintió que las piernas no la sujetaban y cayó al suelo desmayada.
Abrió los ojos y tuvo la sensación de haber oído de nuevo el "rrisss, rrasss..." Giró la cabeza y miró la hora ..., "las tres y catorce". se quedó perpleja con la vista fija en los números y al ratito vio que el cuatro se convertía en un cinco, o sea..., "las tres y quince"... Cerró los ojos e intentó continuar durmiendo.
Cuando Mari Puri cumplió los quince años tenía una pasión, la radio.
Aquellos discos dedicados de “Aquí radio Andorra, emisora del Principado de Andorra...” con su ristra interminable de dedicatorias... “ ... para Lupe, en su aniversario de boda, de su marido Juan Manuel que la quiere y para Josefina de quien ella sabe... escuchen ustedes a Luisa Linares y los Galindos en la bonita melodía De tu novio qué...”, o si no los seriales de sobremesa y vespertinos, Ama Rosa... “... con Juana Ginzo en el papel estelar de Ama Rosa, con José Fernando Dicenta como el Doctor Beltrán y Julio Varela como narrador...”, Matilde, Perico y Periquín...” ...con Matilde Conesa, Matilde Vilariño y Pedro Pablo Ayuso...”, y después de la presentación, la incombustible cancioncilla de :
Al medio día, a eso de las dos y media, Mari Puri, tenía que dejar el control de la radio a su padre Diego, republicano silencioso y domado por el franquismo, impertérrito escuchante del Parte, diario hablado, versión radiofónica del NO&DO, que daba cuenta de los pantanos que se inauguraban, de los logros del Movimiento Nacional, del contubernio judeo-masónico, de Educación y Descanso y el Sindicato Vertical, entre otras efemérides. Informaciones que completaba siempre a las diez de la noche y más tarde con lo que decían en onda corta, entre pitidos insoportables, la BBC de Londres en su diario de lengua española, Radio París... "Ici Paris. Vous pouvez entendre notre emission en langue espagnole...", o si no, Radio España Independiente estación Pirenaica.
A Mari Puri le encantaba oír a aquellos locutores inolvidables como: Bobby Deglané y José Luis Peker, Raul Matas o Alberto Oliveras. programas como Cabalgata Fin de Semana concursos como Doble o Nada; El humor de “Yo soy El Zorro, zorro, zorrito, para mayores y pequeñitos; yo soy El Zorro, señores, de mil amores voy a empezar" y Carrusel Deportivo con Martín Blanco y Vicente Marcos, Matías Prats y sus retransmisiones de partidos de fútbol, o El Gran Musical entre tantos otros.
La escusa ha sido ver como se habían quedado los paradores de Antequera y el Málaga Golf después de la reforma, así es que el veintitrés de febrero del anárquico invierno del 2009 salimos hacia Antequera un espléndido y luminoso día. El trayecto es tranquilo, con las sempiternas rotondas en obras de Lucena y la inacabada autovía de Córdoba a Málaga, pero cuando uno va de buen rollito esas pequeñas molestias son pecata minuta. Al entrar en Antequera busco con la mirada la Peña de los Enamorados, pero el tráfico no me deja contemplarla hasta que aparco en la explanada que hay ante la recepción del parador.
Esta peña me hipnotiza, con la forma de la cara de un indio o narizotas tendido boca arriba y poseedora de una romántica historia de amor entre Tagzona, hija de un musulmán de Archidona, que liberó de la cárcel a su amor Tello, un joven cristiano de Antequera del que estaba enamorada.
Pero como en aquellos tiempos las parejas de distintas religiones no podían casarse, los amantes huyeron, refugiándose en lo más alto de la peña. Cuando se vieron acorralados por los guardias, ambos, cogidos de la mano, se arrojaron al vacío, y cuentan que en su base están enterrados.
El parador se ha quedado de dulce, hasta ha subido de categoría, ya es de cuatro estrellas, muy moderno y con mucho gusto.
Ha merecido la pena la reforma y ampliación.
Recomiendo al que visita por primera vez esta ciudad que vaya al Torcal, no quedará defraudado, pero al que va allí con frecuencia, como yo, seguro que se sorprenderá con la Antequera urbana que es una ciudad preciosa. A mi me encanta callejear por su centro, visitar sus iglesias y perder el tiempo en la terraza de un bar de los que hay en la Alameda de Andalucía. Recorremos esta calle con su continuación Infante Fernando y visitamos la iglesia de la Virgen de los Remedios, donde alguien, muy amable, nos ilumina el templo para que podamos verlo en su plenitud, el barroco explota aquí de forma fulgurante, sus paredes cubiertas de pinturas con motivos florales y el retablo principal que te deja perplejo. Sobre el camarín de la Virgen y a más de diez metros de altura hay un caballo a tamaño natural que parece saltar con medio cuerpo fuera del retablo. Subido al caballo, Santiago Apóstol que parece entregar a un fraile la imagen de la Virgen.
Al final de la calle está la iglesia de San Sebastián, donde, justo al entrar, nos topamos con la singular imagen del Señor de Mayor Dolor. Se trata de una imagen de un Cristo que está, literalmente a gatas. Se da la circunstancia de que esta imagen es la protagonista del Cartel de Semana Santa 2009.
Es agradable el paseo por el sol pero a la hora de sentarnos para tomar el aperitivo buscamos la sombra de un árbol. En la terraza que ocupa casi toda la acera frente al Galeón nos tomamos unas cañas con un queso cremoso y exquisito adornado con anchoas del Cantábríco. A pocos metros de allí, en la calle Cantareros 24, existe una estupenda Pastelería Cafeteria que se llama Marengo en donde se puede degustar el maravilloso Bienmesabe, dulce riquísimo y típico de Antequera.
No es de extrañar que se oiga a alguien decir " ...me voy a tomar unos churros a la fuerza..." y es que hay un bar churrería que se llama "A la fuerza", está a tope a todas horas, sus churros son muy buenos y los molletes con tos los avíos se sirven a todas horas. Uno de estos molletes con tomate triturado y aceite con jamón ibérico lo llaman Catalana, delicioso.
Desayunamos en el parador antes de salir para Málaga y en una media hora estamos instalándonos en una de las nuevas habitaciones del Málaga Golf. El día es primaveral y hay mucha gente jugando, atravesamos el campo de golf y salimos a la playa, el mar está como una piscina y pertrechados de sombreros paseamos por la orilla del Mediterraneo en dirección hacia Torremolinos. Hoy martes es día de pescado y nada nos impide desfrutar de una fritura de salmonetes, boquerones, acedías y las exquisitas puntillitas entre otras delicias, regadas con Rueda fresquito. si viviera en la costa solo comería pescado... ¿Que le voy a hacer?¡Me gusta tanto!
Por la tarde visitamos un mega centro comercial llamado Plaza Mayor que está a menos de un kilómetro del parador y notamos como empieza a refrescar, el tiempo se está preparando para mañana que no va a ser tan bueno, así es que al día siguiente volvemos directos a Alcaudete con el buen sabor de este miniviaje.













En el guateque, la castidad estaba garantizada, primero porque todas las nenas eran unas reprimidas y los varones no tenían el valor suficiente, además estaban las carabinas, Petra era una de ellas, que amenazaba continuamente con chivarse y por otro lado estaba la madre de turno que se daba una vuelta por el baile, como el que no quiere la cosa y hasta el cura párroco que en más de una ocasión se colaba de rondón y era capaz de emplazar al más pintado ante el confesionario por una mano más o menos colocada en un trasero. El brazo izquierdo femenino se asentaba por lo general fuertemente en el pecho masculino haciendo palanca y costaba uno y mil intentos provocar el roce más inocente. En el guateque todo era ilusión, simpleza, inocencia, romanticismo en una nube de feromonas y buen rollito como se dice ahora.
Después de repartir a las nenas por sus casas, acabado el guateque, Paco y Fermín daban un paseo por el solitario parque, Paco era un enamorado de las motos y como su amigo Fermín trabajaba en el taller de motos y bicis de su padre, tenían tema de conversación asegurado. Por otro lado a Fermín le encantaba escuchar a Paco hablar de las noticias, las pelis y las cosas de la capital: La proeza del ruso Yuri Gagarin, primer cosmonauta de la historia y los Ovnis eran una de sus conversaciones preferidas. Así como los programas de televisión que Paco veía en su residencia de estudiante: “Escala en Hi-fi”, “Un millón para el mejor”, “Cesta y puntos”, o las series de “Perry Mason” y “Bonanza”.
Por aquel entonces el Cordobés revolucionaba con el salto dela rana los ruedos de las plazas de toros y Marisa Medina decía las noticias con aquella sonrisa tan sensual.
En la calle principal de la zona moderna, que va de la Plaza de la Constitución a la bahía y en dirección al casco histórico, hay una inmobiliaria que expone en sus escaparates una colección de fotografías antiguas en donde se pueden apreciar los espectaculares cambios que se han producido en Peñíscola. Cuento esto porque hacía unos treinta años que no iba a este lugar y mis recuerdos se parecen más a las vetustas fotos que a lo que contemplo en la actualidad.
Una curiosidad de origen medieval, que me llamó la atención, es la Cucafera, especie de tortuga o dragón gigante sin patas pero que dispone de una cabeza semejante a la de un cocodrilo, que mueve adelante y atrás constantemente y que tiene unas hermosas orejas. Por lo visto este bicho se alimenta de gatos y algún que otro niño, siendo en la procesión de la Virgen de la Cinta, patrona local, donde se exhibe con arrogancia para jolgorio de los que la contemplan. 
-¿Que pasaba María...?
-Nada, figuraciones mías, he entrado... por nada, ...que se me ocurren unas cosas...
Doscientos mil euros... ¡Nada!, más de treinta y tres millones de pesetas, o sea arreglarle la vida de una vez y no sabía donde estaba el billete. Por una vez que iba a hacer una buena cosa por ella y mira...
- ¿Porqué se me ocurriría que le pusieran el traje marrón? Hoy en día que solo se les pone una sábana...
- ¿Que dices María?
- Nada, nada, ...que me he quedado muy sola...
Durante todo el funeral no pensaba en otra cosa...-Ojalá que esto acabe pronto para buscar el billete en casa-. En un principio no tenía planificado ir al cementerio pero lo pensó mejor...- Voy a ir al cementerio...-
- Pero mujer, deberías descansar que no has dormido nada desde anteayer ...
- No, no, que quiero ir...
Ahora estaba casi al borde de la desesperación, allí, tirada en el sofá y con un decisión tomada ...
- Mañana por la noche voy a abrir el nicho, será fácil, está abajo de la fila de nichos, en cuanto cierren me quedo dentro y antes de que se haga de noche habré acabado... ya he pensado como salir... será fácil.

Serían las nueve y veinte de la mañana. El sepulturero abría la cancela ante dos mujeres enlutadas que con velas y flores esperaban, desde hacía rato, poder entrar en el cementerio.
- Ya era hora.
- Perdona mujer es que he tenido avería en el coche...
- El coche, el coche, al final vamos a ir en coche hasta al retrete...
El sepulturero sujetó las puertas a los muros para que no se cerrasen y se dirigió a la oficina, encendió el ordenador, guardó dos libros de registro que había dejado sobre la mesa la tarde anterior y se fue a orinar.
Se estaba subiendo la cremallera cuando le pareció oír gritos. Salió al exterior y entonces los escuchó con claridad, venían del interior del cementerio. Se encaminó hacia dentro del recinto y casi tropieza con una de las mujeres que salía gritando como si hubiese visto al diablo.
- Pero mujer, ¿que te ha pasado?, ¿A que viene este alboroto?...
- ¡El muerto la ha matado!, ¡el muerto la ha matado!...
Siguió andando hacia el patio de los cipreses y entonces vio el bulto, al principio no supo muy bien lo que era, hasta que al acercarse se percató de la macabra escena. El nicho había sido abierto, lo mismo que la caja. Al lado, en el suelo, había una mujer muerta, con medio cuerpo sobre el difunto, y con un billete de lotería en su mano izquierda. El difunto tenía los ojos abiertos y una mueca en los labios que parecía una sonrisa, asimismo tenia sobre la mujer sus dos brazos como si la sujetase, abrazándola.
Eduardo Azaustre Mesa
Alcaudete, septiembre de 2008






Dos coches de la Guardia Civil, una ambulancia, el coche de los municipales de Alcaudete y una cola inmensa de vehículos hacían compañía a una escena dantesca. Casi en medio de la carretera y poco antes de llegar al cruce de la carretera de Córdoba a Granada, había un Cadillac descapotable con una fina vigueta de acero empotrada en su parabrisas y que se incrustaba en la cabeza del conductor. 
Justo delante del imponente coche se podía observar a un inmenso camión con las puertas traseras del remolque casi abiertas, algunas viguetas se habían salido del conjunto de la carga pero solo una era la que había acabado con la vida de don Francisco.

El conductor del camión daba sus datos a un guardia civil de atestados bajo el gran logotipo de uno de los laterales del camión, donde podía leerse Transportes “El Adalid” Avda de los Templarios 14 +34 91 355 4563 CP 41016 SEVILLA y sobre este rótulo un espléndido dibujo a color de un guerrero con armadura y casco dorado, que en la derecha porta una gran lanza de torneo y en la izquierda un escudo arlequinado en blanco y negro con un cruz roja y una calavera en el centro. La capa del caballo, también arlequinada ha sido dibujada ondeando al viento, dejando ver las vueltas interiores de color morado.

Para viajar por los alrededores y hacia Santander debemos tomar seriamente la opción del FEVE, el ferrocarril de vía estrecha que, amén de puntual, te lleva a todas partes por un precio inferior a lo que te costaría el parking en destino y te evita usar el coche. Todo el mundo sabe que no se debe perder Comillas o Santillana del Mar, que “ni es santa, ni es llana ni está en el mar” pero que es preciosa como pueblo medieval bien conservado, las cuevas de Altamira están al lado de Santillana y son visitables (excepto los lunes) en una reproducción muy lograda. Torrelavega es otro enclave a visitar los miércoles, día en el que hay Mercado Nacional de ganados.
Impagable contemplar los charcos de leche que se forma en el suelo alrededor de las vacas en venta y observar al mozo que, cubeta en ristre, va de vaca en vaca aliviándole las ubres. Cerca del ayuntamiento me llamó la atención una pequeña escultura dedicada a ‘Mero, el barrendero’, realizada por Jesús González de la Vega.
La exquisitez de estos sobaos es extraordinaria y los que los prueban quedarán encantados. Frente a esta pastelería hay una frutería de gourmets que tiene las cebollas moradas más bonitas que he visto en mi vida, pero a cinco noventa el kilo.
Para analizarlo hay que conocer un poco al pueblo flamenco y a eso voy con este escrito. Bélgica está formada por la unión de los Valones y los Flamencos, dos comunidades que se unieron para librarse del dominio de los Holandeses y que desde un principio conservaron sus respectivos idiomas (los valones son francófonos o sea que hablan francés).
Pero poco tiempo les duró “el llevarse bien” ya que hay múltiples testimonios, a lo largo de su historia, de su falta de entendimiento: “...El 18 de mayo de 1302, tras haber sido expulsados de sus hogares para poder acoger las tropas del ejército francés, el pueblo de Brujas volvió a la ciudad, instigados por Jan Breydel y Pieter de Coninck, y asesinó a cualquier francófono que lograron encontrar. Cuenta la leyenda que identificaban a los franceses haciéndoles pronunciar la frase “schild ende vriend” (escudo y amigo), una frase muy identificativa por la pronunciación de los habitantes de la región. Al parecer, los franceses tenían muchas dificultades en pronunciar el sonido [sch] de schild. Dicha masacre es conocida como los Maitines de Brujas...”
Siempre han estado a la greña, y cada vez es peor, de modo que en la actualidad están a pique de separase para formar dos estados diferentes y ¿por qué no lo hacen? Pues muy sencillo por Bruselas, o mejor dicho por la cantidad de millones que todos los europeos le endosamos a Bruselas, que es la capital de la Comunidad Económica Europea. Y me pregunto yo ¿como es que los europeos hemos fijado nuestra capitalidad en una ciudad, capital de Bélgica, integrada por dos comunidades que se llevan fatal? Mal se defenderán ahí los intereses de la Unión Europea, cuando a ellos mismos no les interesa estar unidos. ¿No sería mejor replantearse la capitalidad europea y adjudicarsela a un pais con vocación unionista?
Si uno sabe francés más vale que no lo hable en cualquier ciudad flamenca ya que le mirarán mal y hasta puede que no le contesten.
Para poner un ejemplo de su cerrazón solo hay que observar que las matrículas de los coches procuran evitar los símbolos comunitarios, como es la bandera azul con las estrellas. Ahora bien los millones de euros que entran en Bruselas, eso si que les interesa y ese y no otro es el motivo de que no se hallan separado definitivamente, ya que tanto los valones como los flamencos desean quedarse para sí a Bruselas y la “pasta” que ingresa.
Si alguna vez me sentí nacionalista se me curó leyendo y viajando, pero eso no es problema para que yo no respete cualquier forma de pensar, allá cada cual, lo que me molesta es la doblez y el egoismo, la gente que solo mira su interés, sin menoscabo de pisotear los intereses ajenos.

Alguien me ha dicho que el surrealismo belga no murió con René Magritte. Vive más intensamente que nunca. De alguna manera todo el país tiene un toque surrealista o simplemente belga. Flandes, que tiene más alto desarrollo económico, dice que no quiere "mantener" a Valonia. Pero eso si, le interesa quedárse con Bruselas, que es la gallina de los huevos de oro, aunque allí se hable solamente francés.
La Picota Alcaudete 1559
Estaba hipando, acababa de subir corriendo por la Barrera e intentaba recobrar el resuello y la compostura apoyando sus dos manos, justo encima de las rodillas.No podía seguir aunque quisiera, una procesión de clérigos con las capuchas caladas estaba desfilando calle abajo hacia el Arco de la Villa. Secó el sudor de su cara con la bocamanga de la camisa y cuando pudo, cruzó el anchurón ante Santa María, donde algunos artesanos recogían sus puestos y enseres.
Ya hacía rato que el sol se había ocultado por los cerros de Luque y de seguro que el ama le daría una buena regañina.
-Antes de que el sol se oculte, te quiero en casa ¿entendiste?.
-Si ama, aquí estaré.
Pero no iba a ser así, había estado jugando con el Pecas, Lagarto y Tonelete en las huertas de la fuente Amuña y aunque venía con tiempo se entretuvieron en demasía cuando al pasar por los Zagales, vieron a unos soldados que colgaban a dos ajusticiados en la picota que había frente a la fuente. Entre un grupo de curiosos y un rebaño que abrevaba, estuvieron observando cómo sacaron a los muertos del carro y después de pasarles una soga bajo los brazos, que tenían atados a la espalda, los colgaban de los salientes de la columna.
Allí se despidió de sus amigos cuando se percató de que la anochecida se echaba encima.
Martinillo era un niño valiente y revoltoso, pero con una gran curiosidad y ganas inmensas de aprender y enterarse de todo. Vivía solo con el ama en una pequeña casita a la falda del palacio de los señores condes, en el pequeño callejón de las Mimbres, aledaño a la calle de subida al palacio y pegado a la casa del hidalgo don Ramiro Setienne. Su ama era toda su familia, pero no tenía ni idea del parentesco que le unía a ella, sus amigos tenían padre y madre o por lo menos uno de los dos, pero él vivía con una anciana de edad indefinida que le cuidaba y se esforzaba en que se portase lo mejor posible.
Después del tirón de orejas y la retórica de la anciana, dio buena cuenta de un mendrugo de pan que acompañó con un trozo de entreverado de jabalí demasiado salado y un jarrito de agua. La anciana siguió con su monserga durante toda la cena y Martinillo la miraba asintiendo con la cabeza y enterándose a medias de las razones por las que debería ser más obediente.
Al rato cuando pareció que la cosa estaba apaciguada le dijo al ama:
-Ama, ¿puedo ir a “lo de don Ramiro”?
- Bueno… pero que no tenga yo que ir a por ti.
Salió a la calleja y al volver la esquina se apoyó en el quicio de la puerta del hidalgo. Siempre hacía lo mismo, se colocaba ahí y esperaba a que don Ramiro se percatase de su presencia, la puerta entreabierta dejaba ver el interior de la sala. Allí estaba el hidalgo sentado a la mesa, hojeando un grueso libro de hojas amarillentas y arrugadas que brillaban a la luz de las palmatorias.
- Pasa “Careto”- le dijo don Ramiro.
Apodaban “Careto” a Martinillo porque desde que nació tenia una mancha en la cara de color carmín azulado que se extendía por la parte inferior de su mejilla derecha y llegaba hasta la mitad de la nariz.
-¿Dónde has estado hoy?
Martinillo le contó sus juegos en la fuente y el espectáculo de los ajusticiados, percatándose en ese momento de la dificultad que tendría esa noche para conciliar el sueño sin tener pesadillas.
Don Ramiro lo escuchó con una media mueca en la cara y con parsimonia le dijo:
-Bien, a partir de mañana irás a recibir instrucción de fray Servando, dile al ama que venga luego a hablar conmigo y a ver si tenemos suerte y hacemos de ti, una persona de talento.
-¿Don Ramiro, por qué no me cuenta una de sus historias?
-Para historias estoy yo, pero siéntate ahí que te voy a dar algo.
Y siguió el hidalgo hojeando el libro, como si Martinillo no estuviese presente.
Don Ramiro era un anciano de porte, enjuto de carnes y muy alto, el hombre más alto que Martinillo había visto en su vida. Había venido de fuera de España, y hablaba de una forma diferente a como se hacía en Alcaudete. Vestía de negro siempre, con gola sencilla y media capilla, tocándose con un gorro diferente a todos los que había visto. Trabajaba en palacio y debería ser de la confianza de los señores condes, ya que los soldados le hacían reverencia a su paso, se apoyaba para caminar en un bastón que era tan alto como Martinillo y su paso era cadencioso y elegante como si nunca tuviese prisa. Había estado en Tierra Santa y había pertenecido a la Orden de Sión, cosa que de seguro, debía ser muy importante y de lo que no hablaba casi nunca.
Después de un buen rato, cerró el libro, haciendo que el polvo se esparciese ante la llamitas que iluminaban la mesa. Se levantó y lo colocó sobre un bargueño que había en la estancia, después, sacó un lío de tela de un baúl y lo situó sobre la mesa.
- ¿Cuántos años tienes?
- El ama dice que once, don Ramiro.
-Bien, pues ya va siendo hora que sepas algunas cosas.
El hidalgo, había deshecho el hato y de él extrajo entre otras cosas un retrato, hecho sobre una lámina de cobre, en el que se veía una hermosa mujer, se lo puso en las manos al muchacho y le dijo:
- Esta era tu madre, murió en el momento de traerte al mundo y como puedes comprobar era muy joven y muy guapa.
Martinillo se quedó de una pieza, miraba de forma hipnótica el retrato y no daba crédito a lo que don Ramiro le decía.
-¿Y mi padre?
Don Ramiro le miró fijamente y después de unos instantes de silencio le dijo:
-Eso lo sabrás en su momento, por ahora te basta con lo que estás viendo y te puedes llevar el hato completo ya que todo lo que contiene son cosas de tu madre…Que te lo guarde bien el ama.
El muchacho anudó el liote y poniéndose el retrato bajo el brazo, trincó el hato y salió hacia la calle sin decir ni adiós.
-Ve con Dios rapaz.- Dijo el hidalgo con una sonrisa- Ya tienes en que pensar esta noche, que no sean los que cuelgan de la picota.
Continua en http://martinilloelcareto.blogspot.com



Es curioso, la última imagen que me ha quedado de Josito es en la Velada, anterior a su muerte, yo iba a ver las carrozas a eso de las doce de la noche y estaba sentado junto a su mujer, en el poyete que hay al lado de la explanada donde se aparca la romería, allí me quedé a hablar con él, apoyado en la señal de prohibido el paso y perdí el interés por ver las carrozas.
Ahora que tenemos Comercializadora, y parece ser que se está profesionalizando el sector de la venta del aceite de oliva, puede ser que empiecen a unificarse criterios de venta y se comience a atender al comprador como debe ser.


¿Habéis probado alguna marca comercial de esas que están en la mente de todos? ¿En la etiqueta dice Virgen Extra y seguro que pasa todos los controles, menos el de mi nariz y mi paladar, no huelen a nada y no saben a nada, sobre todo comparándolo con los aceites de nuestras almazaras.
Aparcó al lado del viejo edificio de la estación. Bajó del coche sin dejar de mirar el entorno, tan absorto, que se llenó la suela de los zapatos de un fino barro, que a duras penas pudo limpiar con la hierba que crece en los andenes. La manguera de los cubatos(1), el muelle, la Sierra Orbes, todo el conjunto entró por sus pupilas y le llenó de cálidos recuerdos. El día era espléndido, pero la hora no era la más adecuada para emprender un paseo por la Vía Verde del Aceite, a las cinco de la tarde en Octubre, el sol está demasiado bajo, pero sin pensarlo se puso en marcha en dirección a Martos.
De pronto se paró en medio del camino, le había parecido oír el tren,
El facultativo de Alcalá la Real, dio el siguiente informe de autopsia:

Dos.- ¡Que imaginación tienes!, seguro que antes de nosotros ha habido otros en este útero y que yo sepa no ha venido nadie del exterior a decirnos lo que hay fuera, ni a hablarnos de la existencia de la MADRE. Cuando llegue el Alumbramiento se acabó lo que se daba.

El doctor con su bata blanca, se había situado delante de la niña y ayudado por una minúscula linterna, dejó un haz de luz muy intensa en el interior de sus pupilas, las miró y remiró, sin que Clara parpadease o le molestase lo más mínimo.








Allí estaba el difunto, pálido como la cera, con su viejo traje negro de rayas que se solía poner el Jueves Santo, la corbata granate y dos algodones en las fosas nasales. Era verdad, Telesforo Funes Colmenero de cuerpo presente, la esquela no estaba equivocada, era él mismo, estaba muerto y se había enterado el último.

Ambrosio se había ido, ya no estaba, estaba muerto, completamente muerto. ¡Qué susto! Hacía tres noches que ocurrió y desde ese momento todo sucedió como en una cascada. Estaba profundamente dormida, no haría ni una hora que nos habíamos acostado cuando sentí que me cogía con fuerza por mi hombro izquierdo, oí ese ronquido profundo y supe que algo malo ocurría, la luz de la mesita de noche me mostró su rostro pálido y desencajado, el teléfono, mi espera nerviosa sin saber qué hacer, la médico dándole un masaje cardíaco y la camilla, las luces de los coches que se nos cruzaban camino a Jaén y el sonido de la sirena.
